La dirigencia independentista catalana no ha leído a su paisano barcelonés Jaime Gil de Biedma, un poeta imprescindible: “.. que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde,..”.

Los bancos principales de Cataluña, Caixabank y Sabadell, han decretado situación de emergencia y han decidido el cambio de su sede social, es decir, se blindan como bancos españoles ante lo que se avecina, sea lo que fuere, y ante lo que está ya sucediendo: caída en Bolsa y una sangría de depósitos y traslado de cuentas de clientes aterrorizados. Los señores Puigdemont y Oriol Junqueras pueden decir necedades y relatar fantasías, pero el dinero, el más cobarde de los engendros, no. Los bancos no rivalizan y hacen cola para estar en Cataluña, como anticipaba no hace mucho el lelo de Artur Mas, sino para salir por piernas. El último que apague la luz. Las empresas nacionales y transnacionales huyen despavoridas.

Caixabank no tiene la mayor parte del negocio en Cataluña, como apuntaba el indocumentado Artur Mas (no hay atenuante para la ignorancia de este calado en un señor que fue Conseller de Economía y Molt Honorable). Caixabank tiene el 80% de su negocio fuera de Cataluña (el 10% en Andalucía, por cierto, donde un servidor todavía es cliente de la entidad). El relator de historias Oriol Junqueras (esto era en TV3 cuando lo conocí hace casi 20 años) habrá entendido ya (¿o no?) que Cataluña no será más rica cuando se independice, porque ya no tendrá que contribuir a la pobre España -dice-, sino más pobre precisamente por no tener a España, su mercado natural, el que explica los 20.000 millones de superávit comercial que tiene con el resto de España.

Si aún tiene dudas, que se lo pregunte a sus grandes empresas de consumo, suministros y tecnología, como Gas Natural, que están de mudanza a Madrid estos días. Si tiene más dudas, que le pregunte a los bancos cómo quedarían, en la independencia, sin el BCE como prestamista en última instancia y sin sus millones de clientes españoles.. Esto es “Levangelio” de la economía, Oriol.

Me corroe la curiosidad: ¿cómo encajará esto en el relato separatista? ¿Será una performance o una conjura del franquismo residual? Ahora algunos independentistas se preguntan  si Cataluña está preparada para la “independencia real”, pero entonces ¿sobre qué estaban elucubrando estas criaturas?

Nadie sabe cómo acabará esto pero es seguro que el género literario y audiovisual de la ficción va a salir muy desprestigiado.