Con el cierre de Interviú, decretado por el grupo Zeta, muere el ‘colorín’ que animó la transición democrática en España, el primer medio de comunicación  (una revista) que empezó a levantarle las faldas a este país y miró adentro (esta expresión sería hoy tildada de sexista y/o machista, pero en aquel tiempo, año 1976 y siguientes tenía mucho sentido y definía con precisión de qué estábamos hablando).

La catalogó como nadie Manuel Vázquez Montalbán al decir que era como una gran cesta de Navidad, en la que el papel de celofán era la chica (desnuda en la portada), pero dentro convivían una lata de espárragos, un jamón de Jabugo y un chorizo de Pamplona.

La fórmula secreta combinaba sucesos, investigación (aquí emerge realmente el periodismo de investigación en este país), política y una dosis adecuada de erotismo. Para nuestra memoria histórica quedará siempre la portada en la que descubrimos que la niña prodigio Marisol, ese ángel que iluminó la última década del franquismo, era Pepa Flores, malagueña, una atractiva mujer y convencida comunista (le faltaba ser negra para completar el graffiti del 68: Dios es de izquierdas, negro y mujer). El hallazgo literario del periodista Henrique Mariño lo dice sentidamente: “con la desaparición de Interviú, me amputan la mano derecha de mi adolescencia”.

Inolvidables sus colaboradores-estrellas: Josep Meliá, Emilio Romero, Camilo José Cela, el propio Vázquez Montalbán, Manu Leguineche, Francisco Umbral, Joaquin Sabina, Juan José Millás,… y las viñetas de Forges, El Perich, Sir Cámara, Mingote, Gila, Chumy Chúmez,… Entre sus directores, Antonio Alvarez Solís, el primero, Jesús Maraña, Teresa Viejo, la única mujer que la dirigió,…

Recuerdo que en el segundo o tercer número sacaron de la portada a la chica para colocar al sindicalista Marcelino Camacho, que dejó aquel titular para la historia: “Estoy en libertad provisional; como estamos todos los españoles”. Era una incursión en la política de la transición cuando apenas hacía siete meses de la muerte del dictador y todavía no había nacido ‘Tiempo’, la revista prima hermana que se dedicaría monográficamente a la política desde 1982 y que cierra ahora a la vez. La entrevista a Camacho era muy interesante y oportuna pero casi hunde a la Interviú en los kioscos, digamos por su déficit estético. Enseguida, volvieron las chicas desnudas a su sitio.

Pasados algo más de 40 años desde su nacimiento, Interviú es una víctima más del mundo digital  va devorando poco a poco, inexorablemente, a los medios impresos. Internet, las redes sociales y los nuevos soportes y tecnologías de la comunicación han dado la puntilla a unas revistas  con cuya desaparición el alma de la transición queda un poco herida.