Otro Gran Hermano bajo sospecha  (recuerden mi post de 23 de julio de 2017 sobre Google). Ahora le toca a Facebook.

Según han desvelado importantes periódicos en los últimos días, Facebook podría estar vampirizando los datos personales de sus usuarios para fines espurios. La tecnológica quizá más popular se halla sumida en una tormenta política global por la fuga de datos de 50 millones de usuarios estadounidenses, supuestamente aprovechada por la consultora Cambridge Analytica para afinar con perfiles psicológicos las estrategias de atracción de voto de la campaña de Donald Trump en 2016. Políticos de EE UU y Reino Unido, donde Facebook es investigada por su posible papel en la campaña a favor del Brexit, han reclamado que Mark Zuckerberg  dé explicaciones.

El tremendo ruido desatado por las revelaciones de The New York Times y The Observer ha provocado que estén exigiendo a Zuckerberg, el presidente de la mayor red social del mundo, que testifique ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos por la explotación de datos de sus usuarios para diseñar herramientas de “publicidad política” y de “manipulación de los votantes”.

Facebook niega en redondo su responsabilidad. Cambridge Analytica recopiló en 2014 la abundante información de manera indirecta a través de un investigador de la Universidad de Cambridge, el psicólogo rusoamericano Alexandr Kogan, que había recibido permiso de la red social para recabar datos de sus usuarios para fines académicos, pero no políticos. Facebook descubrió hace tres años el desvío de datos, pero hasta hace una semana  no suspendió las cuentas de Cambridge Analytica y de Kogan y se comprometió a asegurarse de que la firma no siguiese conservando la información personal que acumuló, como identidades, localizaciones y los me gusta de los usuarios.

La empresa, fundada en EE UU por figuras clave en la campaña de Trump, como Steve Bannon o el mecenas Robert Mercer, pero de matriz británica, está siendo investigada en Reino Unido en el marco de la supuesta interferencia del espionaje ruso en la campaña a favor de la salida del país de la UE.

Un portavoz de la primera ministra británica, Theresa May, precisó hace unos días que una agencia del Gobierno ha abierto una investigación sobre este escándalo de filtraciones con fines políticos, con ramas entrelazadas en Estados Unidos y Reino Unido, que calificó como “altamente preocupante”. El presidente del comité de asuntos digitales de la Cámara de los Comunes, Damian Collins, avanzó que llamará a declarar a Zuckerberg y al director de Cambridge Analytica, el británico Alexander Nix. “Alguien debe asumir la responsabilidad por esto. Es momento de que Zuckerberg deje de esconderse detrás de su página de Facebook”, añadió.

La Comisión Europea, que va a presentar  un impuesto digital que afectará entre otras empresas a la red social de Zuckerberg, insistió en que las compañías deben asumir la responsabilidad del correcto tratamiento de los datos personales.

Los representantes de Facebook también deberán responder a las preguntas de los eurodiputados. El Parlamento Europeo, la institución comunitaria con cariz más político, aseguró ayer que investigará el caso. “El uso indebido de datos de usuarios de Facebook es una violación inaceptable del derecho a la privacidad de los ciudadanos”, lamentó el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani.

Facebook se dio el pasado lunes 19 un batacazo en Bolsa tras destaparse el fin de semana del escándalo de la fuga de datos y cayó más de un 7% en la sesión de Wall Street. El desplome se explica por el miedo de los inversores a que Facebook pierda usuarios y a que los países más interesantes le retiren el crédito.