No podemos asegurar si ha tenido más impacto en el PP la encuesta del CADPEA difundida hoy sobre estimación de voto en Andalucía o la denuncia hace una semana del ABC por amenazas contra ‘hooligans’ sevillanos del partido de la derecha  a raíz de otra encuesta publicada hace una semana por el diario monárquico de pequeño formato, que tampoco dejaba bien parados a los conservadores. El tweet del propio director del ABC de Sevilla, Alvaro Ybarra, señalaba con el dedo al “superjefe Arenas” como instigador de los ataques telefónicos y en las redes contra el periódico y sus responsables.

Mal anda la derecha cuando la emprenden a cachiporrazos sus ‘hooligans’ y su periódico más señero, representativo y respetable. Y ha debido de sorprender a muchos que en medio aparezca el que fuera líder del PP en Andalucía durante casi una década, Javier Arenas, de quien la gracia gaditana dice que va a durar más que un chupa-chups de mármol. Y cierto es: en 1983 era ya concejal en el Ayuntamiento de Sevilla; en 1986 entró en el Parlamento de Andalucía; en 1987 encabezó la lista municipal del PDP en Sevilla obteniendo el 0,9% de los sufragios, o sea, menos que partidos marginales como el PTE; pero se las apañó para enrolarse en el PP de Aznar y presidir el partido en Andalucía desde 1993 hasta final de siglo, intervalo en el que le dio tiempo a perder un par de elecciones autonómicas, en reconocimiento de lo cual le nombraron ministro. Luego, en 2000, en la antesala de la despedida de José María Aznar de la Presidencia del Gobierno vinculó su futuro político al de su jefe, sin que todavía haya explicado, 18 años después, qué quería decir exactamente.

No queremos hacer aquí la etopeya de Arenas, sino recordar a propósito de la actualidad algo que pocos conocen. La relación de Arenas con ABC no fue siempre plácida porque desde el origen estuvo contaminada por un tiempo, años 1986 y 1987, en el que Arenas, a la sazón concejal de Sevilla y candidato del PDP, no tenía digamos buena prensa (ni mala) en ABC y acudió en amparo a El CORREO de Andalucía, que le dio, digamos, calor y cobijo (en especial, el entrañable periodista José María Gómez). No escribo de oídas, yo era el redactor jefe y estaba allí, como el maestro Juan Martínez, de Chaves Nogales.

Ahora resucitan viejos fantasmas porque Arenas sigue en la cocina del poder, al amparo de Mariano Rajoy, a quien sin duda vinculará su futuro político muy pronto, con el objetivo estratégico de que el mármol de Macael garantice su continuidad. Arenas no quiere durar menos que Paco de la Torre, que va a dar a Málaga el marchamo de tener un alcalde octogenario en la próxima legislatura. El problema de Javier es que está acomodado al poder y al perder. Si no fuera así, conspiraría para ser candidato a la Alcaldía de Sevilla.

El exordio que ha devenido ajuste de cuentas quería desembocar en las encuestas recientes que apuntan a una caída notoria del PP y a un ascenso equivalente de Ciudadanos, que amenaza ‘sorpasso’ en España y en Andalucía. Vaticino que en Andalucía, al menos, lo habrá, por mucho que se enfaden los ‘hooligans’. Sólo hay algo que desgasta más que un Gobierno: una eviterna y acomodada oposición.

En Andalucía sabemos que el 28-F de 1980 dejó ver los pródromos de la enfermedad terminal que, con el 23-F del año siguiente mediante, acabó con la UCD y la transición, cambiando el mapa político de España. Ahora, en víspera de nuestro 28-F, como otra profecía, ¿estarán asomando los pródromos del PP?

La encuesta publicada hoy por el CADPEA (Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía), de la Universidad de Granada, revela muchos aspectos interesantes de la opinión de los andaluces (por ejemplo, el alto grado de desconfianza e irritación con la política) y, en cuanto a la estimación de voto, anuncia una subida de diez puntos de Ciudadanos y una bajada de más de ocho del PP, lo que colocaría al partido de Albert Rivera como segunda fuerza política tras el PSOE (que ganaría las elecciones perdiendo algo más de un punto). Quienes hemos hecho encuestas y estudiado técnicas de investigación social sabemos el alcance de la ‘cocina’ para servirlas, pero también el valor indicativo de las preguntas sobre simpatía, cercanía, etc.., a la hora de marcar tendencias. Y en esta encuesta del CADPEA, Ciudadanos es el partido de moda. Y el PSOE pierde fieles y simpatizantes.

El presidente del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, a quien todavía no conoce casi la mitad de los andaluces, no da crédito a la encuesta, qué va a decir el pobre Juanma. Yo le doy un consejo gratis total: telefonear a Génova, la sede nacional del partido en Madrid, y parodiando al astronauta que llamó a Houston desde el Apolo 13, comunicar: “Génova, tenemos un problema”. Y tal como está Génova, podría añadir: o dos.