El convicto Rodrigo Rato (retratado ya en el pasado en nuestros posts de 10 de mayo de 2012 -‘Casi todo sobre Rato‘- y 30 de mayo de 2012 -‘Estatuas de sal’-), el hombre que pudo ser presidente del Gobierno español, ha dado una exhibición vergonzosa de desprecio al Congreso de los Diputados en su comparecencia ayer ante la Comisión de investigación sobre la pasada crisis económico-financiera, repartiendo mandobles y condenas a diestro y siniestro, y confundiendo a presuntos inocentes, los demás aludidos, con el único culpable por sentencia, él mismo.

No comparecía, evidentemente, en esta plaza representativa de la soberanía popular como investigado pero su alegato informativo para interpretar la crisis se convirtió en un ajuste de cuentas, en defensa propia, con su partido, el PP, el Gobierno de Rajoy, el Banco de España y todo títere que se hubiera cruzado en su camino: desde el ministro De Guindos a José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Angel Fernández Ordóñez, José Ignacio Goirigolzarri, etcétera, etcétera,…

Todos lo hicieron mal menos Rato, aunque los juicios (pasados y futuros) y los datos empíricos demuestren lo contrario. ¡Vaya personaje este Rodrigo Rato Figueredo, que tiene causas pendientes para pasar a la sombra los próximos 10 ó 20 años: por blanqueo de capitales, delitos contra la Hacienda Pública, corrupción entre particulares, caso Bankia, ….!

Lllamaron la atención sus invectivas contra Luis de Guindos, actual ministro de Economía y antes subordinado de Rato cuando éste ostentaba la cartera de Economía en los Gobiernos de Aznar. Sostiene Rato que la banca se desplomó por culpa de De Guindos cuando anunció que el sector necesitaba 60.000 millones de euros (una verdad como un templo); y que la acción de Bankia se desplomó (se conoce que en su entorno todo se desplomaba menos el propio Rato) cuando De Guindos la exigió su dimisión en mayo de 2012 (después de que aflorara el cráter de Bankia y el ‘fraude’ de su salida a Bolsa con cuentas falsas).

Por supuesto, de las cuentas fantasmas de Bankia la culpa la tuvieron el Banco de España (BdE) y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que marcaban las directrices y supervisaban. Se conoce que Rodrigo Rato, después de décadas dando volteretas con empresas y negocios, no se ha enterado que en las sociedades mercantiles la responsabilidad es de los administradores.

Estemos atentos, en el próximo otoño, cuando comience el juicio del caso Bankia, a ver quién se sienta en el banquillo, pero no esperen a nadie del BdE ni de la CNMV.